martes, 18 de mayo de 2010

Plastidecores.


Hace tiempo que dejé de pintar en papel con plastidecores de todos los colores. Dejé a un lado el pupitre donde dibujé sueños de princesas de castillo y cuentos imposibles que me robaron a base de cubos de agua fría inundados de desilusiones. Todas esas noches en las que me inventaba historias de fantasía, todas esas paredes ilustradas con paisajes llenos de flores preciosas han sido derrumbadas poco a poco y en su lugar se han construido murallas que se han ido haciendo fuertes a base de palos. Últimamente, me tiene intranquila el hecho de levantarme cada día y, mirándome al espejo, darme cuenta de que no me gusta lo que veo... Una cara cualquiera, unos ojos que no brillan y en su lejanía, se puede apreciar el más hondo vacío. Una expresión insípida. Entonces, con la esperanza de que eso funcione, ese rostro reflejado en el espejo intenta sonreír para arreglar ese cuadro soso y sin color. Y la mueca horrible que se forma, lejos de parecerse a una sonrisa, la asusta enormemente. Cuando me doy cuenta, estoy pensando en tercera persona y veo que la que se está olvidando de como sonreír, de como sentirse bien, de como gustarse tal y como es, de como pintar en papel con plastidecores de todos los colores, soy yo.

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